LA ECONOMÍA DEL DEPORTE

Las recientes emociones y triunfos que nos brindan los deportistas colombianos en Rio 2016 deben ser una fuente de unión y alegría, pero no deben convertirse en réditos políticos, ni en un escenario que aprovechar en temas ajenos a las justas y retos por venir.

Dicho lo anterior, es preciso referirnos a la situación de los deportistas en nuestro país. Mientras que hermosos y costosos deportes ecuestres cuentan incluso con miembros de casas reales, en Colombia la mayoría de los deportistas de alto rendimiento provienen de historias muy difíciles matizadas por el conflicto, la falta de oportunidad, el abandono oficial y las carencias.

Colombia cuenta con alrededor de 184 deportistas de rendimiento y alto rendimiento, de estos, 147 conformaron la delegación olímpica colombiana en Rio 2016 para participar en 19 deportes y 24 disciplinas.

Según el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, en cifras reveladas durante el Foro Economía y Deporte celebrado en 2015 bajo los auspicios de COLDEPORTES, el presupuesto para deporte y recreación creció el 124% entre 2011 y 2015.
Según la cartera de hacienda entre 2011 y 2015 se destinaron recursos por $1.7 billones, y COLDEPORTES pasó de tener un presupuesto de $140.000 millones (2010) a $408.000 millones (2015), asimismo, ese ministerio destacó la construcción de 700 escenarios deportivos.

Con esas cifras, y ante las recientes evidencias de nuestros deportistas en Rio 2016, es claro que Colombia es poseedora de un gran talento deportivo, que la inversión en deporte genera réditos y es una oportunidad para nuestros niños y jóvenes, quiénes muy temprano en la vida deben ser identificados y potenciados en este proyecto de vida, y que, en los tiempos de un eventual posconflicto, el deporte puede ser una gran ventana de oportunidad de reincorporación a la vida civil y, ojalá, una oportunidad para una mejor destinación de recursos que ya no tendrán que ir a tareas de seguridad y defensa.

Pero, es justo reconocer que esta racha de triunfos se inició con los XXVI juegos olímpicos de Atlanta 96, en la que participaron por primera vez varios de los deportistas que hoy se alzan con medallas olímpicas. En igual sentido, Colombia cuenta con dos leyes en materia de deporte, la 181 de 1995 y la 1445 de 2011.
En términos económicos Colombia invierte en deporte mucho menos que países como México, Argentina o Brasil, y recibe mejores rendimientos en materia de triunfos y medallas. En relación con otras economías, Chile invierte US$20 millones y Perú US$15 millones, mientras que Colombia está en la misma línea del Ecuador con un promedio de US$4 millones.

Más allá de las cifras, las realidades de nuestros deportistas son muy difíciles, en su mayoría provienen de ciudades intermedias, y con mucho esfuerzo, dedicación y privaciones, deben buscar llegar a capitales departamentales para poder entrenar y competir. Muchos de ellos no tienen vivienda propia, no tienen su situación en materia de seguridad social definida, y anhelan que el gobierno cumpla las leyes anteriormente señaladas en cuanto a beneficios económicos y el acceso a una vivienda.

Todo lo que se haga en pro de nuestros deportistas es destacable, pero debe ser sostenible, un deportista de alto rendimiento no está exento de una lesión, no puede estar pensando en el ingreso diario, la cotización a la seguridad social, o el afán del pago de una hipoteca, sino que debe estar concentrado en su profesión, la que es sumamente exigente.

Los deportistas olímpicos se concentran en Bogotá, Antioquía y Valle, lo que también nos da una radiografía del abandono de otros departamentos con inmenso potencial, así como de otras vergonzosas situaciones como las evidenciadas en los XX Juegos Deportivos Nacionales celebrados en Ibagué, en donde según la Secretaría de Transparencia de la Presidencia de la República hubo un descalabro financiero de $50.000 millones de pesos.

Colombia como Estado ya evidencio el ascenso de sus deportistas desde Atlanta 96 hasta Rio 2016, es hora de que se geste una Política Pública para el Deporte, la que debe venir aparejada de los instrumentos jurídicos y administrativos pertinentes, así como de las fuentes de financiación y la sostenibilidad de un sector en el que sí podemos ser competitivos y actores de talla mundial como lo es el deporte, orgullo de Colombia, y logro hecho a pulso por las mujeres y hombres que lucen nuestros colores, los de todos, no los de una causa en particular.

Para más señas pensemos en logrado por Nairo Quintana y Esteban Cháves en la vuelta a España 2016…

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