No más pluripartidismo, regresemos a lo fundamental

La movida política colombiana está a la expectativa de cambios. No podemos seguir obnubilados por el discurso de las reelecciones, ni por el regreso de viejos “ídolos”.

El país se polarizó entre las viejas maquinarias de siempre – otrora conservadoras y liberales -, hoy divididas en un gran abanico de partidos más bien gobiernistas y sin vocación real de poder.

Ante éste escenario las propuestas de centro izquierda y de movimientos independientes – que cuentan con su dosis de figuras del pasado, por no decir de la vieja política – han cosechado sus frutos, sin embargo, no responden al clamor popular, ni parecen propuestas solidas frente a esta andanada del presidencialismo imperante en Colombia.

Colombia tiene la oportunidad de recomponer sus fuerzas y retornar a las propuestas serias de Estado, y dejar de consagrarse a los proyectos temporales, más bien fundamentados en figuras pero carentes de ideales.

El bipartidismo no le hizo mucho bien a nuestra democracia, pero el fraccionamiento actual de colectividades lo que fomentan es una “exageración” de democracia, que tampoco ha solventado nuestros errores del pasado.

No es justo decir que somos un país indisciplinado políticamente, siempre hemos sucumbido al clientelismo, al ciego fervor, a los colores, y hoy día, hemos sucumbido ante “ídolos”.

Cualquier manifestación de colectividad, de participación y de pluralismo es bienvenida, siempre y cuando no solo tenga la obvia y necesaria vocación de poder, sino también un proyecto fresco, actual, moderno y de largo aliento.

Es por ello que propongo regresar a lo fundamental, ¿por qué no reintentar un partido de centro derecha, otro de centro izquierda, o uno de social democracia u otro de democracia cristiana?, ¿qué tal regresar a unas colectividades que apuesten por el centro sin perder su esencia, qué sean más de centro que derecha o de izquierda?, incluso si quieren tener influjo religioso o colectivista, ¿que de malo tiene recomponer nuestra maltrecha democracia en torno a una necesaria reconfiguración?

Hablar de unidades, coaliciones y disidencias es los que nos ha jugado una mala pasada, pues los políticos saben que no se deben a sus partidos, se deben a ellos mismos, y es allí en donde hemos caído en la falsa promesa de los ídolos, los dueños de los votos, los dueños de los puestos, los que administran el poder.

¿Por qué no hemos caído en cuenta que lo más útil es regresar a los esquemas de partidos?, no quiero por ello resucitar a los vetustos liberal o conservador, sino identificar propuestas con ideologías claras, con estatutos, con responsabilidad política y social, con verdaderas comisiones de ética, con verdadera vocación de poder, con verdadero caudal electoral.

Si se piensa no es descabellado, recuerdo vagamente en mi memoria que el profesor de ideas políticas clamaba por un partido de trabajadores, otro de estudiantes, otro de empresarios, pero partidos al fin y al cabo, colectividades, no estos individualismos odiosos que han herido de muerte nuestra democracia, que pisotean la constitución a su acomodo, y como en los peores ejemplos de la historia universal, se han edificado en torno a la figura de un “líder”.

El liderazgo lo debe tener la democracia y los votos los partidos, esto hará más responsables a los candidatos, a los políticos, han pensado – sólo políticamente – ¿por qué en los Estados Unidos de América – y en la mayoría de los Estados europeos – esto es lo que funciona?, porque éste es el modelo que mejores resultaos ha dado, no el nuestro, de cientos de partidos y solo uno o dos lideres absolutos en la arena.

En lo corrido de un mes se han consolidado en Colombia dos nuevas fuerzas políticas, el Puro Centro Democrático y Pedimos la Palabra, que se suman a los cientos de colectividades existentes, no me opongo a esto, pero lamento decir que esta no es la solución, ¿por qué no zanjamos diferencias y nos aglutinamos en torno a un proyecto común sea de izquierda o sea de derecha?

En estos dos años de inflexión del periodo presidencial pensé que era un tema valioso de rescatar y plantear, no soy politólogo por lo que pido anticipadas excusas por cualquier imprecisión, soy un ciudadano común preocupado por nuestra democracia, por nuestro futuro, y con el pesar de ver cómo se desarrolla la contienda bipartidista política en Estados Unidos – que al parecer es nuestro referente – y como acá eso si no lo copiamos por andar en nuestro parroquialismo de siempre.

@andresbarretog

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