Nicaragua, Cartagena y la Canciller de Colombia: autogoles de la diplomacia colombiana.

Nicaragua, Cartagena y la Canciller de Colombia: autogoles de la diplomacia colombiana.

Por: Andrés Barreto González

Con asombro e incredulidad recibimos todos los colombianos las palabras de nuestra destemplada Ministra de Relaciones Exteriores, la Señora María Ángela Holguín Cuellar. No había terminado de bajar la marea sobre el caso de las prostitutas en el Hotel Caribe de Cartagena con el equipo de seguridad del Presidente de los Estados Unidos, cuando la Señora Holguín se anotó otro chasco diplomático al dar declaraciones sobre el caso Nicaragua vs. Colombia con la ligereza y arrogancia que la caracteriza.

Ya había estigmatizado a todo el género masculino cuando lanzo su lapidaria frase “en done hay un hombre hay prostitución”, y minimizando el incidente dejándolo como un tema menor de competencia de los Estados Unidos – cuando se ha convertido en un tema trascendental de seguridad nacional y afectó incluso la imagen interna del Presidente Obama – cuando ahora, más cómoda con la prensa y los micrófonos, realizó una rueda de prensa en el Palacio de San Carlos dando chapuzones en relación con el litigio que se desarrolla en la Corte Internacional de Justicia, generando un pánico – injustificado – y haciendo cábalas jurídicas desde la ignorancia.

La Señora Holguín, quién seguramente desconoce el caso pues su especialidad no es el Derecho Internacional, únicamente atinó a lanzar conjeturas y tratar de explicar “didácticamente” algo que no admite equívocos ni imprecisiones.

No se pueden lanzar a la ligera conjeturas ni frases sueltas y absurdas como “que la Corte emite decisiones salomónicas” o “que hay que estar preparados para que nos digan <<mire, ese pedacito ya no es de Ustedes>>”.

Ese tipo del ligerezas se le permitirían a cualquier persona que, primero, no sea el Ministro de Relaciones Exteriores, segundo, no haya sido funcionario diplomático (la Señora Holguín ha sido dos veces embajadora), y, tercero, no incline la “balanza” mediática y política a favor de la contraparte.

Es ciertamente lamentable que una persona con aparente educación, que ha ostentando diferentes cargos internacionales, y que adicionalmente representa los intereses internacionales de Colombia, no sepa medir sus pablaras, o que por lo menos, consiga asesores que le redacten el discurso y la “libreteen” si es que no es capaz de armarlo.

Este tema no debe pasar inadvertido y merece mucha atención, pues no es la primera vez que un diplomático colombiano comete una imprecisión con este caso, episodio que se encuentra documentando incluso dentro de las pruebas que Nicaragua presentó a la Corte como fundamento de su demanda.

Me parece más grave que la Señora Holguín se haya referido al litigo internacional en esos términos, que el haber estigmatizado al genero masculino como generador de la prostitución al referirse al episodio como un problema foráneo atribuible a los Estados Unidos.

La Cumbre de las Américas no nos dejó nada más que derroche y desorden, aunque los medios cooptados por el oficialismo nos hayan querido mostrar otra cosa, fue, sin duda, un acto de repulsivo neocolonialismo en donde lo único que trascendió fue el inició del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. Tristemente fue un viaje que le salió muy caro al Presidente Obama, pues el Congreso de los Estados Unidos ha sido serio con el escandalo, el cual se convirtió en un tema de seguridad nacional e incluso ha puesto a rodar cabezas.

¿Porqué hago esta referencia?, porque cuando se planea un evento de este nivel siempre hay un coordinador de hoteles por parte de la Cancillería, el cual se  debe encargar de vigilar que este tipo de episodios no se den, también porque el Director del Protocolo debe ser responsable de su equipo humano para que éste atento a cada detalle, y porque hacía más de un mes y medio todo el Ministerio de Relaciones Exteriores se encontraba viaticando en Cartagena para la preparación, es por ello que esto es inaceptable e inadmisible y debería haber tenido alguna trascendencia también al interior de esa entidad.

Pero volviendo al tema de Nicaragua, más allá de la airada protesta de la bancada de San Andrés y Providencia en el Congreso, y de algunos reproches mediáticos, no ha pasado nada con la Señora Canciller y sus desafortunadas opiniones.

Evidentemente los fallos en la Corte se dictan en derecho (internacional), lo que sucede es que a diferencia de un escueto análisis, para pronunciarse sobre el caso se requiere de cierta especialidad, por lo que, para ello debería haberse pronunciado el agente de Colombia o su agente alterno (Julio Londoño o Guillermo Fernández de Soto), y no la Señora Holguín, quién al parecer sabe más de problemas de prostitución que de Derecho Internacional.

Cierro simplemente diciendo que su desastrosa declaración incluyo además la frase de que había que “contratar” abogados extranjeros, porque acá no había personas capacitadas, lo que contrasta con la posición de Nicaragua y el hecho de que no es cierto que acá no haya internacionalistas valiosos, sino que precisamente estos no trabajan para la Cancillería, que sigue con sueldos de miseria, y con una carrera diplomática y consular anquilosada y anacrónica, así como un Ministerio lleno de burocracia y falta de interés.

Que tristeza, que irrespeto y que dolor de patria por Cartagena, por San Andrés y Providencia, y por el genero masculino y los internacionalistas serios, discretos y estudiosos de Colombia, pero mayor tristeza da saber que, ni el Congreso de la República ni la Presidencia han hecho nada por “jalarle las orejas” de manera ejemplar a este señora que le dio un “fresquito” a Nicaragua con sus declaraciones, y nos crucifica diario con sus cajas destempladas y declaraciones absurdas.

Con este tipo de actuaciones y actitudes de la jefe de la cartera de exteriores, difícilmente nos posicionaremos internacionalmente o lograremos los ambiciosos planes de expansión y figuración, esta es la diplomacia colombiana, como decían los abuelos: “lo que hacemos con las manos, lo borramos con los codos”.

P.D. En http://www.kienyke.com circula también la columna de Cecilia López Montaño relacionada con el tema titulada “La Haya ¿otro dolor de cabeza?”, adicionalmente pueden revisar esta columna de Felipe Zuleta Lleras en el Diario El Espectador de hace varias semanas: http://www.elespectador.com/impreso/opinion/columna-336702-paz-sin-show

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